El primer mes de trabajo con Rohingyamaps fue clave para validar el monitoreo de deformaciones en el puente atirantado sobre el río Paraná. Recibimos los informes de LiDAR terrestre cada semana, con modelos digitales de elevación que mostraban desplazamientos de hasta 4 mm en el tablero durante las horas de mayor tráfico. La precisión fue suficiente para ajustar el cronograma de mantenimiento sin detener la obra. Lo que más valoro es que no hubo promesas vacías: cada dato venía con su incertidumbre asociada, y eso nos permitió tomar decisiones sin sobresaltos.